SOSTENER EL ESFUERZO
Dicen que en la vida todos deberíamos pasar por la
experiencia de plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo, yo le
agregaría la aventura mágica de correr un maratón.
Pero un maratón solitario y anónimo. En el que lo único que esté
en juego es poder llegar a la meta, sin la necesidad de hacerlo más rápido que
otros, u observados y empujados por la energía de la muchedumbre.
Un Maratón no es necesariamente correr 42 km, para muchos es
poder levantarse para ir a trabajar, por sufrir de depresión o de falta de
voluntad, o dar esas malditas vueltas manzanas, tres veces por semana, por una antigua
e incumplida prescripción médica.
En la vida de cada uno, cada ser, pasa continuamente por la
experiencia intransferible de tener que sortear obstáculos. Casi siempre en
solitario, sin apoyo. Motivado únicamente por la convicción interna de que sólo
el esfuerzo por continuar lo conducirá a la meta. Pero no son muchos los que
pueden lograrlo. Y no la meta, sino, simplemente, la capacidad para sostener el
mínimo esfuerzo para intentarlo.
Y la dificultad radica aquí, en la incapacidad que, por
diferentes causas, el hombre posee para poder mantener una determinada línea de
conducta. Carece de voluntad propia, o por lo menos su voluntad depende de sus
variables e inestables estados de ánimo. Nos cuesta sostener un esfuerzo.
La sociedad no nos alienta para ello. En cuanto aparecen las
primeras dificultades nos recomiendan el cambio. Nos aconsejan permanecer sólo
si nos sentimos cómodos. Pero en “la comodidad” no tenemos nada que aprender. Al
ejercitarnos físicamente, lo que nos duele es lo que debemos trabajar.
La sociedad subvirtió, no sé por qué razón, lo que antes eran virtudes en valores
inútiles. Ejercitar la voluntad se transforma en un acto de masoquismo. Resistir
se transforma en soportar, persistir en resignar, la disciplina en
aburrimiento, el respeto en un acto de cobardía.
Hoy es mejor visto aquel que no soporta que el que resiste, aquel
que no se resigna que el que persiste, aquel que se divierte que el que se disciplina.
Se confunde respeto con cobardía.
Marathoterapia apunta a que podamos iniciar un pequeño
esfuerzo o “primer movimiento” que rompa con la inercia natural, con la rutina
que no nos deja progresar. Y sobre todo, a lograr sostener el esfuerzo para
madurar el fruto. Siendo que el fruto es la meta elegida.
PABLO CIGLIUTTI
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